Algo de color

Hay épocas de todas, y no siempre se tiene la misma inspiración. En mi caso coincidió una época en la que estaba un poco desgastada con mi entorno, mis estudios y futuro que se transmitió en mis pinturas en forma de escasez.

Hubo un momento en el que apenas dediqué tiempo pintar, me sentía estancada y bastante desconforme y como ya por ese entonces yo me consideraba artista; traduje todo a eso a directamente no crear nada. Y es que fue entonces cuando noté que mientras más feliz y más cómoda con mi vida estaba más tiempo buscaba para hacer algún dibujo suelto.

Y después de hacer algunos ajustes en mi día a día,  todo se tradujo en las acuarelas. Ellas despertaron mi atención  y acostumbrada a las tonalidades del blanco y negro; me descubrí disfrutando mezclando colores creando texturas y dándole vivacidad a los cuadros. 

La acuarela es una técnica sobre papel o cartulina con colores diluidos en agua, y es muy maleable a la hora del pigmento, dependiendo de la cantidad de agua puedes controlarlo y es fácil aprender a ello. No exigen mucha habilidad y es rápida de trabajar; con los pinceles adecuados y tras cogerle la mano al tiempo de secado, puedes hacer un cuadro sin invertir mucho tiempo. A mi personalmente me gusta combinarlas con el delineado a rotulador o incluso con lápices de madera para combinar. 

Como inconveniente les diría que la gran necesidad de agua puede en ocasiones dañar el papel y es una técnica que no da mucho margen de error.

Pero diré muy convencida que es uno de los métodos artísticos más preciosos que existe y con el que más vinculo a día de hoy conservo. Gracias a ellas podría decirse que cree mis primeras obras de arte.




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