Progresar de la mano de nuevas técnicas
Si bien la diversidad de técnicas es la mayor virtud del arte, también podría ser uno de sus inconvenientes. La infinidad de métodos y recursos es abrumante a la hora de comenzar a buscar cual es tu sitio, no porque solo puedas especializarte en uno, sino porque para conocer con qué procedimiento disfrutas más creando, tienes que enfrentarte a una diversidad de estilos exorbitante. Acrílico, pastel, carboncillo, óleo, témpera, textura, tinta china, gouache, aerografía, lápiz, digital,... son solo ejemplos de una lista interminable.
Para la época que la puse en práctica, ya entendía más de profundidad, iba añadiendo luces, ya no necesitaba ayuda de mi profesora de dibujo para delinear las formas y por primera vez los fondos no eran planos. El añadido de pintar con los dedos lo volvió todo mucho más interesante, y aunque actualmente no es lo que más utilicé en mis cuadros, la recuerdo con cariño y no dejo de encontrar un hueco para garabatear con ellos.
Se podría decir que es una cuestión de etapas, depende del momento vital en el que te encuentres personalmente, como artista te refugias en un recurso que te represente. Los mismos pintores históricos son una evidente representación de ello, Van Gogh por ejemplo pasó por una etapa realista en la que usaba sobre todo colores oscuros y terrosos, una segunda parisina donde deja de usar el negro, la siguiente con mucha luminosidad, la cuarta con formas circulares y donde creo la famosa "Noche estrellada" y una quinta etapa muy colorida.
No siempre te identificas con lo mismo y en este ámbito, nunca dejará de haber oportunidad de experimentar e innovar, solo hace falta paciencia y ganas de crear.
Otros acrílicos de la época:






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